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domingo, 27 de octubre de 2013

Los oscuros lugares del saber

Disfrazado de libro sobre Parménides, Kingsley me ha entregado muchas enseñanzas en pocas páginas. Pronto leeré otro libro del mismo autor, aún a riesgo de repetirme. Aún me quedan las dos últimas páginas. Terminar un libro que me ha sorprendido, emocionado, siempre me sabe a despedida. 

A lo largo de toda la antigüedad los más destacados intérpretes [de oráculos] sabían que la mayor parte de la interpretación consistía no en interferir sino en mirar , en escuchar y en permitir que las cosas observadas revelaran su significado.


...


Hubo un hombre procedente de Creta  al que, en el dialecto cretense, se lo conocía como un kouros. Las leyendas describían que había dormido durante años en una caverna sagrada y había aprendido todo lo que sabía a través de un sueño. Se decía que, para él, los sueños eran sus maestros, que no había tenido ningún profesor de carne y hueso porque su maestro era su sueño.

Más tarde se hizo famoso por curar ciudades enteras; y la tradición que hablaba de él dejaba bastante claro de dónde venían sus poderes sanadores. Procedían de lo que había descubierto del mundo de los muertos y el juicio de los muertos, de "sus encuentros mientras soñaba con los dioses y las enseñanzas de los dioses, y con la Justicia y la verdad"

El libro habla del silencio, de una quietud feroz, de los oráculos, de la perspectiva y de la muerte. El libro me ha recordado que nuestros anhelos sólo nos hacen saltar de un deseo al siguiente. ¿Cuáles son ahora mis anhelos? ¿Son los mismos que hace años?


Enlace a En los oscuros lugares del saber, de Peter Kingsley en la Casa del Libro.

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