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domingo, 21 de diciembre de 2014

DESAFIOS DEL ESCRITOR.

En colaboración con mi amiga Paula Lapido (si alguien no tiene su último libro, que lo vaya pensando, es estupendo, y no lo digo yo, lo dice la crítica) vamos a hacer un seminario especial para sacudir de los cuerpos de escritores los demonios que les poseen y que no les dejan escribir... los otros demonios, que se los quite John Constantine.

¡¡¡Apuntaos al Coaching&Counselling para escritores!!!

LA CARTA A LOS REYES MAGOS

Bienvenid@s después de todo este tiempo. 

Hoy voy a proponeros un "juego" o "actividad" - alguien se preguntaría de dónde viene el título del blog - que yo mismo practico y que he encontrado de lo más útil para hacer un mínimo de reajuste emocional.

Por el título del post, supongo que lo habréis adivinado... se llama "CARTA A LOS REYES MAGOS", y tiene unas instrucciones muy sencillas:

Consiste en escribir la carta a los reyes magos, incluyendo, vuestros deseos, deseos para los allegados, y deseos para alguien "no tan allegado". La carta puede o no comenzar con "Queridos Reyes Magos", pero desde luego debe incluir un párrafo explicativo de porqué creéis que os merecéis los regalos. 

Vale: pedir juguetes, pedir intangibles, sacar al niño interior, ser específico, ser algo malvado, ser majo, ser realista.
No vale: pedir regalos abstractos o buenrollistas, ser soso, sieso, demasiado conservador...

Por ejemplo:

Queridos reyes magos, 
Este año he cumplido más de la mitad de mi propósito de perder cinco kilos, así que estoy en el buen camino. También he contactado con la abuela más de una vez al mes, aunque sabéis que me cuesta horrores, porque no me oye, y cree que el Skype es cosa de brujas. Por eso creo que me merezco...

Nada de pedir la paz mundial, pedid regalos desde el yo, desde el deseo infantil o el imperioso (que os haga más caso la pareja, que el trabajo sea menos insoportable, que os crezca la voluntad para hacer ejercicio...)

Sed listos al formular el deseo para el "no tan allegado".

Divertios, es parte del ejercicio.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Diez MALAS razones para tener hijos



1.Para arreglar un matrimonio.
2.Para que se calle tu pareja, que se ha empeñado en tener hijos.
3.Para que te cuiden.
4.Para demostrar tu virilidad.
5.Para demostrar tu femineidad.
6.Para que sean tu receptáculo de esperanzas frustradas.
7.Para que hagan de arma arrojadiza.
8.Porque toca tenerlos.
9.Como tributo a los propios padres.
10.Para estudiar su ciclo evolutivo.








La imagen es de http://gratisography.com/ 

jueves, 25 de septiembre de 2014

Niños y adolescentes: Diez formas de no comunicarse con los hijos. Artículo en LA PROSPE.

Os presento un artículo mío que podéis leer en el blog de LA PROSPE. Cómo sabéis, en la actualidad estamos formalizando las cosas para quedarnos allí ejerciendo, y además vamos a incluir niños y adolescentes en nuestra carta de servicios. Podéis ir al artículo pulsando aquí

PD: La foto es de Laura Molina.

Sólo para curiosos: Papeles del psicólogo.

Me he permitido robar el nombre a una de las revistas que edita el colegio, porque creo que este pequeño post se lo merecía más, incluso. Cómo todos los profesionales saben a estas alturas, y algunos no profesionales también, en octubre, acaba el plazo para haberse registrado como Psicólogo General Sanitario. 
Para hacerlo, tenías, por supuesto, que haber sacado la carrera de psicología, tenías que estar colegiado, y que haber hecho un itinerario de formación determinado. Entonces, con toda una masa de papeles, algunos de ellos supérfluos - por ejemplo, por una parte tenías que aportar el título de psicología y por otra un certificado donde la Universidad o el Colegio aseguraban que habías cursado la formación adecuada, lo que implica que tienes el título -te tenías que adscribir a una clínica. 
Lo cierto es que esto afectaba a profesionales que llevan años ejerciendo en un despacho profesional, que puede, incluso, ser su casa. Muchos se han visto haciendo trámites a la carrera. Incluso los profesores que tuve en el Máster, de cuya profesionalidad no dudo, estaban en la misma cola que yo. 
¿Y todo por qué? Porque por razones que aún me resultan misteriosas, los diferentes gobiernos han ido evitando hacer de la psicología una profesión sanitaria. 
El tema de la adscripción a una clínica resulta curioso. ¿Tienen los médicos, fisioterapéutas, nutricionistas, etc. que adscribirse a un centro para ser profesionales sanitarios? No, se da por hecho que lo son. ¿Por qué la psicología ha sido maltratada? Pues no estoy seguro, supongo que por la misma razón que hay coaches(*) que pretenden curar fobias, y que hay quien echa las cartas y se anuncia en las mismas páginas que los psicólogos.
El decano del colegio de Madrid, después de una dura batalla, ha conseguido negociar una solución con sanidad que ha permitido reconducir la situación, al menos hasta cierto punto. Desde esta página, GRACIAS. Aunque ya no me resultara necesario personalmente, considero que merece reconocimiento, y que en ocasiones como estas, merece mucho la pena tener un colegio que te avale y te defienda a brazo partido.






(*)Con todos mis respetos para los coaches que SI respetan su código deontológico. Yo mismo tengo formación en coaching, ejerzo como coach literario, y considero que son dos disciplinas complementarias.

lunes, 8 de septiembre de 2014

SEPTIEMBRE

Ha llegado Septiembre, un verdadero hito, un cambio de estado. Aquí en Madrid ha caído de golpe, bajando la temperatura, moviendo agujas de pino por la calle, haciendo el paso de la madrugada a la mañana más oscuro. Septiembre es el regreso al colegio, es el momento en el que se espera movimiento. Algunos de los planes que hemos hecho durante el verano se pondrán en marcha: perder unos kilos, aprender un idioma... algunos llegarán a buen término. 

Yo mismo genero planes sin cesar, sabiendo que muchos se caerán de la cesta. La vida "normal" - cuanta desconfianza me causa esa palabra- se impone en septiembre. Al llegar a mi casa después de unos días de descanso siento placer y displacer. ¿Por qué no me habré quedado? ¿Qué tengo que hacer para cambiar? ¿Qué tengo que hacer para saber vivir mejor conmigo?

Estreno año escolar, y aunque poco queda del niño que iba a clase a reencontrarse con sus amigos, voy a permitirle asomarse. Voy a estrenar un cuaderno, algunas ilusiones, y a ayudar con las tuyas si me lo permites.

El primer paso que voy a dar...

Necesito mi cuaderno nuevo. Vamos a poner en marcha técnicas conductuales y es buen momento para el autoanálisis.



domingo, 20 de julio de 2014

No estoy de vacaciones.

Eso quiere decir que sigo atendiendo y haciendo mis deberes, pero que como tantos otros, estoy empleando mi tiempo para "reestructurar". Espero tener pronto más y mejores contenidos:
  • Más herramientas que puedan usarse por profesionales y no profesionales.
  • Más contenidos antropológicos y relativos a la psicología social.
  • Un formato más asequible, quizás más dinámico. 
  • Mayor regularidad en la puesta de contenidos.

Prometo más noticias para final de verano, relacionadas con la mejora del blog, de la página web, y orientadas también a la atención como psicólogo. Mientras tanto, también adelanto que estoy dedicando algunas horas a otra pasión, nada secreta: la escritura.

Disfrutad del verano.


Hoy he vuelto a encontrarme con los "qualia".

Se me antoja un término maravilloso: la cualidad especial de toda vivencia consciente.

Designa, dicen, el contenido vivencial subjetivo de la experiencia mental. La rojez del rojo, dice la omnipresente wikipedia como ejemplo.
Es un término que traslada de inmediato a la dualidad mente-cuerpo, o alma-carne. Es un término que hace pensar en percepción, en daimones, en identidades cibernéticas - los qualia tienen sentido si NO procesamos como un ordenador, si la lluvia no es sólo un número indefinido de gotas de agua que... si la lluvia nos hace sentir algo individual, privado, inexplicable -
Hablamos de la distancia entre las unidades de información y lo que sentimos, hacemos y creemos.

El término me lleva de inmediato a domingos lluviosos en los que la cama es un refugio caliente, donde se consume cacao y se lee un buen libro, o a un sábado soleado con el griterío de niños jugando en la calle.
Sí, hay mucha distancia entre esas gotas de lluvia y lo que acabamos "haciendo" con ellas.

¿Es lo subjetivo parte de la realidad? ¿Quién soy sin mi subjetividad? ¿Quién con ella? ¿Y si mañana me despierto y llueve? ¿Y si esta vez abro el paraguas y disfruto del paseo?

miércoles, 2 de julio de 2014

Sobre el diagnóstico en psicología. Nota para no profesionales.

Aunque en las revistas para psicólogos hay “últimamente” varios debates sobre este tema, no he encontrado demasiada literatura para no psicólogos. Este es mi granito de arena.
Existen manuales diagnósticos que son como textos sagrados. Estamos hablando del CIE y el DSM (en el que me he apoyado incluso para artículos anteriores sobre la acumulación, sin ir más lejos) Estos “textos sagrados” dan un diagnóstico basado en determinadas características, síntomas y signos.
En el caso del DSM (que confieso que es el que mejor conozco) por ejemplo, se dice que si se cumplen determinados criterios, una persona puede ser diagnosticada con…
Y añade en algunos casos algo así como “siempre que estos no puedan ser mejor explicados por…” (Aquí puede añadir, un trastorno orgánico, otro trastorno catalogado… varía según aquello de lo que hablamos)
Algunos puntos de vista están a  favor de los criterios diagnósticos de este tipo:
  • Permiten orientarse en protocolos terapéuticos: esto funciona para este diagnóstico, esto para este otro…
  • Tranquilizan al cliente, que a veces llega con la gran pregunta: ¿Qué es lo que me pasa?
Hace falta un lenguaje común para comunicarse con otros profesionales, hacer informes, etc (en realidad esto es muy parecido, según mi criterio, con el punto uno)
Otro puntos de vista están muy en contra:
  • Porque no todas las manifestaciones son iguales. No nos engañemos, es difícil encontrar casos “de libro”, especialmente si añadimos factores como la intensidad de los síntomas, y la comorbilidad, que a veces es como decir “te voy a apuntar a varios, porque no está definido del todo”.
  • Porque una persona que viene a visitar al psicólogo es una persona que atraviesa una determinada situación. La psicología se ocupa de personas “normales” (¡cuánto me molesta esa palabra!) La corriente que quiere despatologizar la psicología nos dice que el introducir a alguien en el saco de la “enfermedad” le arrebata responsabilidad, capacidad…
La psicología ofrece otros modelos “diagnósticos”. El análisis funcional es quizás un favorito en TCC, y es de cada uno, de cada persona que atraviesa una situación, y permite afrontar las situaciones personales con ayuda del terapeuta sin etiquetas diagnósticas que limiten al cliente.


Pregunta por tu Análisis Funcional. 

lunes, 23 de junio de 2014

Conflicto: una propuesta de resolución del conflicto interno.

En el libro “Conflictología”, Eduard Vinyamata recomienda diversos tipos de terapia para superar los estados de odio, rencor, resentimiento y venganza. Me he permitido coger el testigo de su excelente texto, para hacer un repaso a las terapias y recomendaciones con el objetivo de dar a conocer un poco más de esta ciencia, o arte, que es la terapia.

jueves, 19 de junio de 2014

Emociones: Una receta para manejar un enfado.


  1. Identifica lo que te enfada.
  2. Aprende conductas alternativas que compitan con el enfado: haz una suma, una división, baila, sonríe, respira, salta, juega. Aprende un poema. 
  3. Verbaliza "voy a calmarme primero de todo..."
  4. Aprende claves que te traigan la idea de relajación: prueba el mindfulness, la hipnósis, el EMDR, la meditación...
  5. Recuerda ser asertivo.
  6. Aprende un autodiscurso de centramiento.
  7. Haz juegos de rol, practica las circunstancias que van a enfadarte.



Talleres: difundiendo coaching y psicología en La Vaguada este Junio y Julio.

Hola,

esta vez escribo para hacerme "publicidad" pura  y dura. El grupo de coaches con el que participo en algunas actividades ha organizado una serie de talleres para difundir temas, y para que podáis conocernos de primera mano. Los próximos son en La Vaguada, en Madrid. Son gratuitos, así que no perdáis la oportunidad de venir, porque aunque nos gusta participar en el crecimiento personal, el tiempo que podemos dedicar a talleres como estos escasea más a medida que pasa el tiempo. 


¡Animaos! 

domingo, 8 de junio de 2014

Motivación: apuntes de psicología del deporte para no deportistas.

En la búsqueda de técnicas probadas para diferentes profesionales, reparé hace tiempo en la psicología del deporte. Algunas de sus técnicas - integrables en la TCC - resultan poderosas para obtener motivación y rendimiento. Repaso en este artículo algunas de las que me han parecido de más cómoda aplicación con tu "coach" imaginario - En el sentido deportivo, claro -

Mantén la confianza en competición. 

  • Actívándote, pero no demasiado. Si estás "de bajón", ACTÍVATE. Salta, baila, incluso enfádate un poco. El máximo rendimiento está en el medio de la campana de la activación. Si tu activación es muy alta, practica la RELAJACIÓN:
  • Centrándote en lo que QUIERES HACER y no en lo que no. Por ejemplo, si estás aprendiendo a montar en moto, céntrate en el movimiento de sortear los conos de tráfico y no en no chocar con la pared. Si estás corriendo, céntrate en dar zancadas largas en vez de en no dar zancadas cortas. 
  • Centrándote en el PROCESO, no en los RESULTADOS. Eso que hay en el proceso que está bajo tu control, eso que haces bien, eso que haces mejor... concentrarse en el proceso baja la ansiedad, y hace tener más resistencia frente a la frustración. 
  • PREPÁRATE y ENSAYA. Si te distraes fácilmente - esto aplica a estudiantes - pon alarmas que te recuerden que quieres estar haciendo lo que quieres estar haciendo.
  • Evita la PARÁLISIS POR ANÁLISIS, piensa menos en la técnica, en el viento, en la figura de la pantalla y dirígete a ti mismo más palabras de ánimo.
  • Si sientes emociones disruptivas: relájate, reagrupa los pensamientos, y reenfoca. 
  • Construye RUTINAS de ejecución: canta, construye instrucciones, no te pases la vida pensando en el futuro. Así no llegará nunca.
  • Deja el pasado en paz. Si no puedes, corre a tu terapeuta más cercano. 

¿Cómo me reagrupo? Pues me repito: ya pasó, el resto de la competición/tarea/vida empieza ahora, quiero prepararme para la próxima salida.
¿Cómo me reenfoco? Pues pensando en el proceso por venir.

¡A competir!

domingo, 1 de junio de 2014

Felicidad: una persecución.

De la felicidad, se dicen muchas cosas, yo digo que la persigas. 
  1. Crea unos objetivos vitales adecuados: que sean objetivos ecológicos - buenos para ti y para los tuyos - , que sean SMART (ya sabes, que sean específicos, alcanzables, que se puedan medir, que puedas hacerlos en un tiempo dado...) dentro de un orden, y que correspondan a tus valores.
  2. Tener claros tus valores y hacer uso de ellos: los valores responden a la pregunta, ¿Cómo quiero ser? Deberían impregnar las acciones y pensamientos de tu vida. Por ejemplo: me levanto temprano porque quiero ser un buen padre y proveer para mis hijos (Repetir cuanto se necesite) Algunos valores que puedes tomar prestados son la originalidad, la creatividad, la singularidad, la seguridad, la dignidad, la solidaridad y la gratitud. 
  3. Pues eso, se agradecido, con tus mayores, con tus compañeros, con las personas que te dan lo que tienen de la mejor forma que saben.
  4. Desarrolla la RESILIENCIA. Sobreponerse al fracaso, desestimar la frustración. Para eso puedes usar tus valores y tu apertura mental. Recuerda, un héroe se cae, y se levanta con la espada entre los dientes. 
  5. Valorar las cosas en su medida. Disfrutar de lo bueno. Vivir como si SÍ hubiera un mañana, pero pensando que lo que existe es el hoy. Ser activo, no rumiar las cosas, tener iniciativa.Mantener los lazos afectivos afinados.
  6. Manten una apertura mental: prueba a hacer cosas nuevas, no dejes de tener ilusión por aprender. Recuerda que los conocimientos modulan la forma de experimentar. No seas demasiado rígido. Manten un "tono hedónico positivo"
  7. Confía en los demás, dales autonomía, ten la tuya. 
  8. Escucha más. 
  9. Cultiva el silencio.
  10. Ten momentos contigo mismo. Quiérete.
Hay más, claro, pero si comienzas por aquí... el primer paso de tus mil millas.


domingo, 25 de mayo de 2014

Personalidad: una visión según Marina.

Personalidad: una visión según Marina.
No voy a entrar aquí en el análisis científico de la personalidad, ni en los test (ya entraremos en los big five, por ejemplo, o en su relación con el famosísimo test MBTI) aunque como medida exploratoria, para conocerse a uno mismo, recomiendo hacerse un buen test*. Hoy voy a repasar algunos apuntes sobre la personalidad según una visión que aporta el filósofo español J.A. Marina, uno de los sabios de los que disponemos, y que, en mi opinión, realiza una labor de divulgación impresionante.

Marina, nos habla de la personalidad :
  • Recibida. Es la básica, la heredada, la que sí depende del temperamento, del sexo, y de las “funcionalidades” básicas.
  •  Aprendida. Es la recibida más el carácter. Son los hábitos cognitivos, afectivos y operativos adquiridos por aprendizaje, por modelado. Es la “segunda naturaleza”
  • Elegida. Con esos materiales, hablamos de un proyecto vital y de un sistema de valores.

“Llamo pues, personalidad” – dice Marina – “al modo como una persona aplica sus capacidades en su situación vital”
Dicho de otro modo, y como corroboran los estudios realizados hasta la fecha: la personalidad tiene una parte relativamente impresa en nuestro HW, pero podemos actualizar nuestro SW. Esto significa que podemos modular cuestiones, cambiar reacciones, y perseguir un verdadero yo.
Ante esta perspectiva, me permito dejar dos preguntas a contestar:
  • ¿Para qué quiero conocerme a mí mismo?
  • ¿Qué son los valores? ¿Cuáles son los míos? (o los tuyos en este caso)


*A pesar de cualquier moda, un buen test,  combinado con la evaluación de un terapeuta, y un recorrido personal, puede ser revelador, como la caída del caballo de Saulo.


viernes, 16 de mayo de 2014

Técnicas de estudio: Aprendizaje mejorado.

Cómo supongo que tú que has llegado hasta el post, he sido y soy estudiante. He pasado mucho tiempo delante de libros, apasionantes unos, aburridos otros - siempre desde un punto de vista absolutamente personal - con la intención de aprender - la mayor parte de las veces - y sí, de aprobar y quitarme por fin algo de encima alguna que otra vez. 
En este trayecto que me ha traído hasta la ya-no-tan-nueva aventura en la que me encuentro, he estudiado como universitario, como opositor - historia larga y curiosa, que algún día contaré en un post- y como profesional que continúa en su proceso de formación continua.
En ese trayecto, y con lo limitados que son los recursos como el tiempo, el dinero, la voluntad (¿la voluntad es un recurso finito? qué buen tema para un futuro post) he buscado en bibliotecas, librerías e Internet,  no atajos, pero sí mejoras a mi propia técnica, desorganizada e intuitiva, improvisada en ocasiones.

Mis conclusiones principales fueron:
  • Existe poco material original sobre cómo estudiar. Da la impresión de que los monjes copistas siguen siendo parafraseados y plagiados.
  • A pesar de ello, parece que se han olvidado algunas de las cosas que los monjes copistas sí hacían bien.
  • No todos tenemos las mismas necesidades. Los libros de autoayuda están bien, pero es imprescindible un buen nivel de evaluación o autoevaluación, para ver en qué fallamos. Conozco más de un caso en el que la situación es esta: un chico con buenas habilidades lectoras, se aburre, y comienza a hacer una lectura en diagonal, que ni es lectura ni es nada, y que sólo sirve para saber de qué va un texto. En este caso, yo receto que se grabe la lección. Leer declamando es atroz, pero te aseguras de leer todo el texto, y si te cansas, pues te paras. Así no te saltas medio temario.
  • Está muy bien que me digan que no me aprenda las cosas de memoria como un papagayo, que es mejor que sepa expresar el contenido con mis palabras. La lástima es que eso no se lo han dicho a un porcentaje muy alto de profesores, tribunales de oposiciones, y hasta padres. He llegado a oír a un ingeniero de telecomunicaciones, que aprobó una asignatura sin tener ni idea de que quería decir en realidad. Así nos va.
  • Los estilos de aprendizaje existen. Conocer tu estilo ayuda, al menos a la hora de organizar la información. A mí me gusta dibujar. Ordenar fechas en un gráfico me ha ido de miedo para saber quién invadió qué y cuándo.
  • Es más sencillo estudiar información ordenada que información desordenada, por mucho que se empeñen las modernas plataformas on-line en bombardear al estudiante con cosas masticadas en cien mil enlaces. 
  • El contexto cuenta: si estás en una biblioteca sin acceso a Internet, porque no existe o porque no lo tienes tú particularmente, es más sencillo que te concentres. Sí, yo también he querido consultar "algo" que no entendía y he acabado en el periódico local. 
  • La redacción es fundamental. No voy a comentar hoy los modelos mentales - no son triviales, aunque sí muy interesantes, así que te dirijo a los estudios de Carlos Santamaría-, pero sí puedo decirte que cosas como las dobles negaciones, las premisas no exhaustivas (todos los corruptos son políticos...) provocan errores cognitivos. Mucho cuidado con la lógica. Si un texto es difícil de digerir, busca en la bibliografía. Tal vez acudir a las fuentes te proporcione sencillez.

Es muy probable que hayas escuchado hablar de métodos como el EPL2R o el ROBINSON. Sin embargo, un estudio de 2013 puso de relieve cosas que sorprenden, y que son de interés para todos los estudiantes:
¡¡¡SUBRAYAR, RESUMIR, RELEER, y las palabras clave y mnemotecnias son las técnicas de ESTUDIO QUE MENOS FUNCIONAN!!!

¿Y qué es lo que mejor funciona?

Practicar preguntas y distribuir bien el material entre sesiones (práctica distribuida) es lo que mejor funciona, incluso para cosas que hay que saberse de memoria (¿Recuerdas esa insidiosa pregunta del Trivial, que te hizo perder una cena y que ahora recuerdas a la mínima?) Además, las asociaciones emocionales positivas también son poderosas como refuerzo para aprender.

En futuros post, hablaré de como reorganizar el material, y de la enseñanza programada, para darle potencia el estudio.  





domingo, 6 de abril de 2014

Acumulación: Guardando los tesoros a la vista

Acaparamiento , incorporado como nuevo trastorno en la última versión del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders), más conocido como DSM-5. Hasta ahora, era  considerado un síntoma del Trastorno Obsesivo Compulsivo. En esta versión ha sido definido como la “dificultad persistente de desprenderse de objetos, independientemente de su valor.
En este texto introductorio se revisa el trastorno desde diversas perspectivas y se  incluyen teorías históricas sobre el trastorno, su incidencia, su progresión, y los tratamientos psicológicos existentes en la actualidad. Se trata de un texto de difusión, no escrito exclusivamente para profesionales, sino para un público amplio que pueda beneficiarse del mismo: Familiares de acumuladores,  acumuladores en grado clínico o subclínico o psicólogos que deseen aproximarse a la acumulación como trastorno, por la razón que sea. 
Entre los propósitos del texto están: 
  • Que la familia de los afectados o éstos mismos sepan qué tipo de terapeuta puede ayudarles, ya que, como se expone en el texto, parece existir una cierta confusión para los no profesionales a la hora de acudir a un psicólogo.
  • Que los familiares dispongan de una guía sobre cómo detectar de una manera precoz la acumulación, y cómo pueden abordar el problema. Se expone cómo hablar con un acumulador, qué pasos previos se pueden tomar, a quién dirigirse y lo que se puede esperar.
  • Tender la mano a los profesionales que no tengan conocimientos sobre este trastorno a la hora de formarse, informarse o derivar a un paciente.
  • Arrojar algo de esperanza: Hacer ver a los interesados de manera directa  que no están solos, que no es un trastorno poco común y vergonzante, sino una situación que afrontar, y que existen tratamientos que están teniendo un buen grado de éxito.
El texto está disponible aquí


[1] El autor, en su introducción explica porque se toma la licencia de hablar de “acumulación” y no de “acaparamiento”.

domingo, 23 de marzo de 2014

Si hay un concepto que me parece importante, es el proyecto de vida. Es el equivalente a la misión empresarial, al argumento del libro, disponer de un proyecto es más estructural que coyuntural, aunque sufra cambios durante el proceso de vivir. El proyecto de vida refleja una trayectoria sobre la que se articula la vida de una persona. El filósofo creador de la Logoterapia, Víctor Frankl, manejaba el concepto de voluntad de sentido, y el sentido implica encontrar objetivos y llevar a cabo los proyectos que nos llevan a ellos. Es importante tener en cuenta que un proyecto no es un objetivo. Un proyecto contiene el concepto de objetivo en sí, un proyecto sin objetivos, no tiene sentido, pero se parece más a un itinerario, con sus paradas, sus tiempos de recorrido, sus costes, sus percances y sus encuentros satisfactorios.
Se suelen dividir los objetivos en dos grandes grupos, los de realización y los de ejecución. Los occidentales, somos proclives a buscar objetivos de ejecución, pero ambos grupos son de sumo interés. Son objetivos de realización ir al gimnasio, comer mejor, y de ejecución, levantar sesenta kilos en el press de banca, o adelgazar cinco kilos.
Dice la teoría, que unos buenos objetivos han de tener unas características adecuadas. Existe un acrónimo en ingles, SMART, que significa literalmente “listo, inteligente”, que define las características de un buen objetivo: Specific, Measurable, Achievable, Realistic and Time-Bound» que quiere decir que ha de ser específico, evaluable, realizable, posible y limitado en tiempo.
Sin embargo, aunque es una buena idea guiarse por estas características en el corto plazo, los proyectos a muy largo plazo han de ser flexibles, pero también ambiciosos. Las reglas y herramientas son a menudo limitaciones, como dijo Maslow –el de la famosa pirámide--, cuando alguien dispone de un martillo, tiende a ver todo lo que tiene a mano como un clavo. Es decir, seguir todas esas características, puede hacer que aquilatemos el objetivo para que también sea cómodo. Paradójicamente, son los objetivos difíciles los que producen mayor satisfacción al ser logrados. Aquí habremos de hacer un primer esfuerzo. No podemos perseguir imposibles si no tenemos tolerancia al fracaso, a una cierta frustración, pero si confundimos el miedo con la prudencia, por ejemplo, si no sabemos distinguir una barrera impuesta por nosotros mismos, por nuestra educación o nuestro contexto, puede que nos estemos perdiendo algo.
Sin embargo, está demostrado que el hecho de que cumplan estos requisitos, sí ayuda en su consecución. ¿Qué podemos hacer? Romper los objetivos demasiado grandes en pasos más pequeños. De nuevo, trazar un itinerario. Para ir a la playa, iré en mi coche, saldré el sábado a las once de la mañana, echaré gasolina en la estación de la carretera de Colmenar, pararé, al menos, cada doscientos kilómetros, en los sitios que tengo apuntados. El camino lo tengo trazado en rotulador sobre este mapa impreso. Me alojaré en este apartotel que he reservado…
Pero un proyecto de vida es algo más complejo. Supongamos que hay obras en nuestra calzada, o tenemos algún percance, o nos encontramos con un amigo al que hace años que no vemos en un restaurante de carretera y nos invita a ir con él y el plan nos convence más. Ser rígido no parece lo más adecuado en esos casos ¿no es así?
Por eso, es recomendable cuando hacemos un plan existencial, basarnos en valores, en objetivos de realización. Hay que saber cuando tachar algo de la lista porque ya, sencillamente, no se desea, o se pospone.
Yo voy a continuar con el mío ahora mismo.

domingo, 2 de marzo de 2014

Elogio del ¿pesimismo?

Siempre he tenido mi punto pesimista. Lo reconozco. Lo he sido mucho de palabra, algo de obra y alguna vez por omisión. He conocido la psicología positiva y su hija reduccionista, la psicología “del buen rollo”. He escuchado mil veces en estos últimos tiempos la palabra fluir y sus derivados. También he podido comprobar cómo la legión de fluyentes  —afluentes de la corriente principal— se enfrentaban a los no afluentes, porque estos últimos argumentaban que no hay estudios suficientemente buenos que demuestren que la psicología positiva funcione. Hablo de publicaciones un pelo serias, como las del colegio de psicólogos.
Todo esto parece complicado, y lo es.
La psicología “del buen rollo” es un extracto ilusorio de una tendencia que es algo más seria y complicada —y con detractores—.  El buen rollo a ultranza es difícil de comer, los organismos están preparados para soportar más tiempo el dolor que el placer (el placer incluso se vuelve dolor cuando es excesivo)
Creo firmemente en que existe el fenómeno de la profecía autocumplida: si pienso que voy a fracasar, lo más probable es que ponga todo de mi parte para fracasar, que no me prepare, que esté nervioso, que no ponga la misma atención. Sin embargo, mis mejores notas del colegio, el instituto y la universidad, las saqué en exámenes de los que salí rezongando, temiendo, maldiciendo. ¿Cómo se come todo esto? Porque no es lo mismo. Porque los peleaba. Porque era la tortuga, que era constante y dura, a pesar de que la buenrollista era la liebre. De la cigarra y la hormiga, mejor no hablar... la cigarra sí que sabía fluir.
Todos tenemos derecho al sentimiento negativo, al duelo, a tomar un respiro, a llorar a un ser querido, a lamentar un fracaso, a un rito de paso cuando nos encontramos en uno de esos momentos de la vida. Yo personalmente me siento agredido cuando me obligan a ser positivo en medio de un mal momento. Soy mucho más positivo cuando “no lo soy”. Exorcizo mis fantasmas con exabruptos. Tomo responsabilidad de mis actos, pero que nadie me culpe por no ser positivo. ¿Cómo que no he encontrado aparcamiento porque soy negativo? Si la fuerza de la atracción fuera cierta me habría atropellado ya la Harley de mis sueños. Si ser positivo funcionase como una receta mágica, no habría depresión, ni ciclotimia, ni tristeza… y funcionaría eso de “tío, anímate”.
Dedicar un tiempo a llorar no es motivo de culpa. Tener sentimientos negativos no es motivo de castigo por propios, ajenos y mucho menos de autocastigo. 
Proliferan ahora voces en contra, son de los “psicólogos del pesimismo”. Los que aseguran que estar preparado para lo peor, prepara para lo peor, y para lo menos peor. No sé si estoy completamente de acuerdo, pero desde luego no lo estoy con el extremo de valencia positiva.

Si has leído esto y fluyes, me alegro. Me alegro por las personas felices por elección. Simplemente, no obligues a los demás a acompañarte en tu felicidad si no lo desean o no pueden.

lunes, 17 de febrero de 2014

El oso blanco

Gracias a la publicidad, se hizo muy famosa la historia de Tolstoi y el oso blanco. Es difícil concentrarse, esforzarse en dejar de pensar en algo, ¿no? Pues no pienses en un oso blanco.

¿Te ha venido a la imaginación?

Vale, ahora, no pienses en un marciano.

Estos son dos ejemplos de “orden en forma negativa”, como se les denomina en PNL. Son “lenguaje hipnótico”. La teoría de la PNL —que basa este tema en los estudios de Milton Erickson — es que el inconsciente no procesa el “NO” de las negaciones.
Cierto es que el uso de la partícula “NO” o un equivalente —dejar de, nunca — difícilmente van a evitar que nos formemos un modelo mental de lo que llega a continuación. Las prohibiciones es lo que tienen. No es tan sencillo como que nos gustan las tentaciones, que lo hacen, sino que, de inmediato, construimos con la imaginación lo que hay más allá del no, y los mandamientos suelen comenzar con el “NO”.
Pensar en positivo es algo más que negar lo negativo. Es reconstruir el lenguaje, dar alternativas válidas a las negaciones que provoquen deseos positivos. Sería más fácil de llevar una dieta si nos dijeran - “¿Te apetece una manzanita?” - que si nos bombardean con un - “No vayas a comerte las estupendas galletas de chocolate que tenemos en la alacena”-, ¿verdad?
El ejercicio es complicado, pero intentar evitar ese “NO” que nada tiene que ver con lo asertivo, puede crear cambios en el entorno.
Por cierto...


¿Cómo ha ido lo del marciano?

lunes, 10 de febrero de 2014

Ahora que el DSM-5 ya contiene una definición de lo que es la acumulación compulsiva, estoy trabajando con ella. 
En el camino hacia la difusión de lo que es la acumulación compulsiva, y hacia un aprendizaje propio de cómo mejorarla, de qué es lo que existe, estoy encontrando pocos acumuladores “de manual” —por hacer un guiño al DSM— y mucho acumulador de poca intensidad.
El desarrollo  tecnológico está cambiando la dirección de la acumulación. Surgen por un lado acumuladores de textos electrónicos a leer, de películas piratas equivalentes a mil horas de visionado que se harán clásicas o viejas —dependiendo de lo buenas que sean, supongo— en los discos duros, y de fotografías. 
Hace poco me regalaron el hermosísimo recuerdo de lo que suponía ir con tus carretes contados a revelar, y esperar unos días a que te entregasen las fotos. Respirabas mejor al ver que habían salido, que los carretes estaban bien. Se disfrutaba de cada foto. Se tenía un cuidado exquisito para no hacerlas con el sol de frente, para no cortar cabezas. Cada foto era un pequeño tesoro. Antes nos conformábamos con gigas, ahora necesitamos teras. Tengo miles de libros por leer sin listar, unos físicos, otros virtuales, unos propios y otros ajenos. 
Sí. La dirección de la acumulación cambia. ¿Y las emociones frente a la acumulación?
¿Cuántas veces murmuramos “tengo qué” frente a unos documentales que no veremos nunca?
¿Para qué lo tenemos ahí, en lista, como quien lo tiene en el debe de su contabilidad?
Me pregunto si el DSM-7 —el que supongo que usaría un psiquiatra de Futurama— incluirá la acumulación de este tipo entre los signos y síntomas. Debería, creo. 
Lo suyo sería ponerse a limpiar a lo bestia… ¿o no?

Zen y el arte de la no-acumulación.
Por el momento, voy a ir desmontando mi propia creencia “todo o nada”. Hoy borraré sólo unos pocos ficheros. Mañana, trabajaré sobre elementos más sólidos, DVDs, libros y revistas acumulados mientras hablo de acumulación, y que parecen extraídos de un pasado remoto. Incluso me parece haber visto una cinta magnetofónica escondida en un rincón.
  • La primera regla para una no-acumulación de información es: no adquirir más información hasta que no se procese la anterior. Hay que crear un balance positivo entre la entrada y la salida. ¿Para qué quieres ese libro que acaba de salir sobre los Beatles, si te gustan más los Rolling Stones?
  • Segunda regla: es mejor un paso diario, que correr hasta el agotamiento.

Si no puedes enfrentarte a ello, a lo mejor es que no lo necesitas. ¿Para qué quieres quitarte la acumulación de encima?
Tal vez sí lo necesitas. Tal vez te agobias, o te quedes sin disco duro. Un disco duro es un precio muy alto para guardar los capítulos de “Curro Jiménez” sólo porque era la serie favorita de tu padre. Respira, “bendícelo” con amor, y presiona Shift+Supr. No vuelvas atrás. Es como la amortización de la hipoteca. En el fondo, sabes que te deja un agujero en el banco pero estarás más tranquilo.

lunes, 3 de febrero de 2014

Neuronas de los padres.

Ayer mi hija hizo dos meses. Recuerdo que mucho antes de que viniese, me prometía a mí mismo y a los demás no ser “uno de esos padres” que convierte en titulares la primera sonrisa, la segunda sonrisa, y así hasta los quince años de sus hijos.
Por supuesto me convertí en “uno de esos padres” con el primer latido de la primera ecografía. Rápidamente, acudí a un artículo que recordaba haber leído “en diagonal” —que traducido a cualquier otro idioma quiere decir, que no me lo leí, pero sabía que existía y podía mencionar un par de titulares— escrito por Brian Mossop para la revista Mente&Cerebor (de Scientific American) que versaba sobre los cambios neuronales por los que pasa un padre.
Parece ser que tenemos una programación genética, así que la responsabilidad no es mía, es de la evolución de la especie. Eso me ha hecho sentir bastante bien, ya que no me avergüenza reconocer, que preferí tener un coche para poder llevar más cómoda a mi hija, que “se me cae la baba” cuando la llevo conmigo, pegada al cuerpo. Reconozco también un cierto placer en cambiar pañales y comprobar que todo va bien ahí dentro, que adoro como se va adaptando al agua calentita del baño y todas esas otras cosas, tan comunes, y tan extraordinarias cuando los hijos son de uno.
Cabe preguntarse qué desencadenantes son  los que crean estos vínculos. Parece ser que tienen mucho que ver el olor y el tacto, pero muchos padres sienten una conexión cuando el olor y el tacto son solo un concepto futurible —estoy centrándome en los padres, porque los vínculos de las madres tienen una naturaleza diferente, que nace, obviamente mucho antes que la de los padres, y que merecería su propio apartado—.
He desarrollado algunos miedos y nuevas prudencias —prefiero correr menos riesgos, cambiar mi moto por una menos potente, con el centro de gravedad desplazado, más fácil de llevar, o incluso aparcar las dos ruedas por el momento — y tengo que aprender a distinguir unas cosas de otras, pero es que me planteo pocas cuestiones como “renuncias”. Son más bien intercambios en el orden de prioridades. Me queda mucho camino, y esfuerzo, y responsabilidades, y compromisos, y tendré que aguantarme para caminar por la línea entre el padre nutritivo positivo y el padre sobreprotector, que es más o menos la misma que hay entre el padre crítico positivo y el negativo (el análisis transaccional dispone de muchos aprendizajes para que los cojamos)
Mi propio camino de baldosas amarillas.

miércoles, 8 de enero de 2014

El experimento de la cárcel de Stanford.

Con frecuencia me gusta hablar sobre El experimento de la cárcel de Stanford. Llevado a cabo por Zimbardo, éste experimento sobre la maldad llegó a dar lugar a una película. Zimbardo ha escrito mucho sobre la maldad y la verdad es que creo que ha llegado a explicar la ciencia tras la frase "cuando el diablo no sabe que hacer..." o cómo dice un amigo mío: "no me gustan las calles donde hay demasiada gente haciendo nada". 

Hay otros autores que han hecho estudios sobre "la maldad" y la verdad es que no dejaré nunca de sorprenderme, por mucho que los repase. Milgram también es un clásico para quien quiera información (aunque su experimento es más directo, pienso yo) Hay más... cualquier libro de psicología social está repleto de momentos y experimentos que me hacen palidecer. Algunos de ellos han sido llevados al cine, o al cómic (creo recordar que en Watchmen, hablan de Kitty Genovese, pero es tarde y no me apetece consultar al oráculo, o googelizar)

Entre ambos grandes de la psicología, prueban que eso de que "el hombre es un lobo para el hombre" no es sólo filosofía, es un hecho.

Esas reglas del juego son desconcertantes. Mi profesión se basa en la confianza en el ser humano. Creo que el hombre evolucionado, es el que se respeta a sí mismo y practica el respeto a los demás. Creo, por lo tanto, que existen otras reglas del juego posibles y yo he hecho el compromiso de intentar jugar con ellas.

No quiero creer en aquello de  Si vis pacem...