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lunes, 10 de febrero de 2014

Ahora que el DSM-5 ya contiene una definición de lo que es la acumulación compulsiva, estoy trabajando con ella. 
En el camino hacia la difusión de lo que es la acumulación compulsiva, y hacia un aprendizaje propio de cómo mejorarla, de qué es lo que existe, estoy encontrando pocos acumuladores “de manual” —por hacer un guiño al DSM— y mucho acumulador de poca intensidad.
El desarrollo  tecnológico está cambiando la dirección de la acumulación. Surgen por un lado acumuladores de textos electrónicos a leer, de películas piratas equivalentes a mil horas de visionado que se harán clásicas o viejas —dependiendo de lo buenas que sean, supongo— en los discos duros, y de fotografías. 
Hace poco me regalaron el hermosísimo recuerdo de lo que suponía ir con tus carretes contados a revelar, y esperar unos días a que te entregasen las fotos. Respirabas mejor al ver que habían salido, que los carretes estaban bien. Se disfrutaba de cada foto. Se tenía un cuidado exquisito para no hacerlas con el sol de frente, para no cortar cabezas. Cada foto era un pequeño tesoro. Antes nos conformábamos con gigas, ahora necesitamos teras. Tengo miles de libros por leer sin listar, unos físicos, otros virtuales, unos propios y otros ajenos. 
Sí. La dirección de la acumulación cambia. ¿Y las emociones frente a la acumulación?
¿Cuántas veces murmuramos “tengo qué” frente a unos documentales que no veremos nunca?
¿Para qué lo tenemos ahí, en lista, como quien lo tiene en el debe de su contabilidad?
Me pregunto si el DSM-7 —el que supongo que usaría un psiquiatra de Futurama— incluirá la acumulación de este tipo entre los signos y síntomas. Debería, creo. 
Lo suyo sería ponerse a limpiar a lo bestia… ¿o no?

Zen y el arte de la no-acumulación.
Por el momento, voy a ir desmontando mi propia creencia “todo o nada”. Hoy borraré sólo unos pocos ficheros. Mañana, trabajaré sobre elementos más sólidos, DVDs, libros y revistas acumulados mientras hablo de acumulación, y que parecen extraídos de un pasado remoto. Incluso me parece haber visto una cinta magnetofónica escondida en un rincón.
  • La primera regla para una no-acumulación de información es: no adquirir más información hasta que no se procese la anterior. Hay que crear un balance positivo entre la entrada y la salida. ¿Para qué quieres ese libro que acaba de salir sobre los Beatles, si te gustan más los Rolling Stones?
  • Segunda regla: es mejor un paso diario, que correr hasta el agotamiento.

Si no puedes enfrentarte a ello, a lo mejor es que no lo necesitas. ¿Para qué quieres quitarte la acumulación de encima?
Tal vez sí lo necesitas. Tal vez te agobias, o te quedes sin disco duro. Un disco duro es un precio muy alto para guardar los capítulos de “Curro Jiménez” sólo porque era la serie favorita de tu padre. Respira, “bendícelo” con amor, y presiona Shift+Supr. No vuelvas atrás. Es como la amortización de la hipoteca. En el fondo, sabes que te deja un agujero en el banco pero estarás más tranquilo.

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