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viernes, 16 de mayo de 2014

Técnicas de estudio: Aprendizaje mejorado.

Cómo supongo que tú que has llegado hasta el post, he sido y soy estudiante. He pasado mucho tiempo delante de libros, apasionantes unos, aburridos otros - siempre desde un punto de vista absolutamente personal - con la intención de aprender - la mayor parte de las veces - y sí, de aprobar y quitarme por fin algo de encima alguna que otra vez. 
En este trayecto que me ha traído hasta la ya-no-tan-nueva aventura en la que me encuentro, he estudiado como universitario, como opositor - historia larga y curiosa, que algún día contaré en un post- y como profesional que continúa en su proceso de formación continua.
En ese trayecto, y con lo limitados que son los recursos como el tiempo, el dinero, la voluntad (¿la voluntad es un recurso finito? qué buen tema para un futuro post) he buscado en bibliotecas, librerías e Internet,  no atajos, pero sí mejoras a mi propia técnica, desorganizada e intuitiva, improvisada en ocasiones.

Mis conclusiones principales fueron:
  • Existe poco material original sobre cómo estudiar. Da la impresión de que los monjes copistas siguen siendo parafraseados y plagiados.
  • A pesar de ello, parece que se han olvidado algunas de las cosas que los monjes copistas sí hacían bien.
  • No todos tenemos las mismas necesidades. Los libros de autoayuda están bien, pero es imprescindible un buen nivel de evaluación o autoevaluación, para ver en qué fallamos. Conozco más de un caso en el que la situación es esta: un chico con buenas habilidades lectoras, se aburre, y comienza a hacer una lectura en diagonal, que ni es lectura ni es nada, y que sólo sirve para saber de qué va un texto. En este caso, yo receto que se grabe la lección. Leer declamando es atroz, pero te aseguras de leer todo el texto, y si te cansas, pues te paras. Así no te saltas medio temario.
  • Está muy bien que me digan que no me aprenda las cosas de memoria como un papagayo, que es mejor que sepa expresar el contenido con mis palabras. La lástima es que eso no se lo han dicho a un porcentaje muy alto de profesores, tribunales de oposiciones, y hasta padres. He llegado a oír a un ingeniero de telecomunicaciones, que aprobó una asignatura sin tener ni idea de que quería decir en realidad. Así nos va.
  • Los estilos de aprendizaje existen. Conocer tu estilo ayuda, al menos a la hora de organizar la información. A mí me gusta dibujar. Ordenar fechas en un gráfico me ha ido de miedo para saber quién invadió qué y cuándo.
  • Es más sencillo estudiar información ordenada que información desordenada, por mucho que se empeñen las modernas plataformas on-line en bombardear al estudiante con cosas masticadas en cien mil enlaces. 
  • El contexto cuenta: si estás en una biblioteca sin acceso a Internet, porque no existe o porque no lo tienes tú particularmente, es más sencillo que te concentres. Sí, yo también he querido consultar "algo" que no entendía y he acabado en el periódico local. 
  • La redacción es fundamental. No voy a comentar hoy los modelos mentales - no son triviales, aunque sí muy interesantes, así que te dirijo a los estudios de Carlos Santamaría-, pero sí puedo decirte que cosas como las dobles negaciones, las premisas no exhaustivas (todos los corruptos son políticos...) provocan errores cognitivos. Mucho cuidado con la lógica. Si un texto es difícil de digerir, busca en la bibliografía. Tal vez acudir a las fuentes te proporcione sencillez.

Es muy probable que hayas escuchado hablar de métodos como el EPL2R o el ROBINSON. Sin embargo, un estudio de 2013 puso de relieve cosas que sorprenden, y que son de interés para todos los estudiantes:
¡¡¡SUBRAYAR, RESUMIR, RELEER, y las palabras clave y mnemotecnias son las técnicas de ESTUDIO QUE MENOS FUNCIONAN!!!

¿Y qué es lo que mejor funciona?

Practicar preguntas y distribuir bien el material entre sesiones (práctica distribuida) es lo que mejor funciona, incluso para cosas que hay que saberse de memoria (¿Recuerdas esa insidiosa pregunta del Trivial, que te hizo perder una cena y que ahora recuerdas a la mínima?) Además, las asociaciones emocionales positivas también son poderosas como refuerzo para aprender.

En futuros post, hablaré de como reorganizar el material, y de la enseñanza programada, para darle potencia el estudio.  





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