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domingo, 20 de julio de 2014

No estoy de vacaciones.

Eso quiere decir que sigo atendiendo y haciendo mis deberes, pero que como tantos otros, estoy empleando mi tiempo para "reestructurar". Espero tener pronto más y mejores contenidos:
  • Más herramientas que puedan usarse por profesionales y no profesionales.
  • Más contenidos antropológicos y relativos a la psicología social.
  • Un formato más asequible, quizás más dinámico. 
  • Mayor regularidad en la puesta de contenidos.

Prometo más noticias para final de verano, relacionadas con la mejora del blog, de la página web, y orientadas también a la atención como psicólogo. Mientras tanto, también adelanto que estoy dedicando algunas horas a otra pasión, nada secreta: la escritura.

Disfrutad del verano.


Hoy he vuelto a encontrarme con los "qualia".

Se me antoja un término maravilloso: la cualidad especial de toda vivencia consciente.

Designa, dicen, el contenido vivencial subjetivo de la experiencia mental. La rojez del rojo, dice la omnipresente wikipedia como ejemplo.
Es un término que traslada de inmediato a la dualidad mente-cuerpo, o alma-carne. Es un término que hace pensar en percepción, en daimones, en identidades cibernéticas - los qualia tienen sentido si NO procesamos como un ordenador, si la lluvia no es sólo un número indefinido de gotas de agua que... si la lluvia nos hace sentir algo individual, privado, inexplicable -
Hablamos de la distancia entre las unidades de información y lo que sentimos, hacemos y creemos.

El término me lleva de inmediato a domingos lluviosos en los que la cama es un refugio caliente, donde se consume cacao y se lee un buen libro, o a un sábado soleado con el griterío de niños jugando en la calle.
Sí, hay mucha distancia entre esas gotas de lluvia y lo que acabamos "haciendo" con ellas.

¿Es lo subjetivo parte de la realidad? ¿Quién soy sin mi subjetividad? ¿Quién con ella? ¿Y si mañana me despierto y llueve? ¿Y si esta vez abro el paraguas y disfruto del paseo?

miércoles, 2 de julio de 2014

Sobre el diagnóstico en psicología. Nota para no profesionales.

Aunque en las revistas para psicólogos hay “últimamente” varios debates sobre este tema, no he encontrado demasiada literatura para no psicólogos. Este es mi granito de arena.
Existen manuales diagnósticos que son como textos sagrados. Estamos hablando del CIE y el DSM (en el que me he apoyado incluso para artículos anteriores sobre la acumulación, sin ir más lejos) Estos “textos sagrados” dan un diagnóstico basado en determinadas características, síntomas y signos.
En el caso del DSM (que confieso que es el que mejor conozco) por ejemplo, se dice que si se cumplen determinados criterios, una persona puede ser diagnosticada con…
Y añade en algunos casos algo así como “siempre que estos no puedan ser mejor explicados por…” (Aquí puede añadir, un trastorno orgánico, otro trastorno catalogado… varía según aquello de lo que hablamos)
Algunos puntos de vista están a  favor de los criterios diagnósticos de este tipo:
  • Permiten orientarse en protocolos terapéuticos: esto funciona para este diagnóstico, esto para este otro…
  • Tranquilizan al cliente, que a veces llega con la gran pregunta: ¿Qué es lo que me pasa?
Hace falta un lenguaje común para comunicarse con otros profesionales, hacer informes, etc (en realidad esto es muy parecido, según mi criterio, con el punto uno)
Otro puntos de vista están muy en contra:
  • Porque no todas las manifestaciones son iguales. No nos engañemos, es difícil encontrar casos “de libro”, especialmente si añadimos factores como la intensidad de los síntomas, y la comorbilidad, que a veces es como decir “te voy a apuntar a varios, porque no está definido del todo”.
  • Porque una persona que viene a visitar al psicólogo es una persona que atraviesa una determinada situación. La psicología se ocupa de personas “normales” (¡cuánto me molesta esa palabra!) La corriente que quiere despatologizar la psicología nos dice que el introducir a alguien en el saco de la “enfermedad” le arrebata responsabilidad, capacidad…
La psicología ofrece otros modelos “diagnósticos”. El análisis funcional es quizás un favorito en TCC, y es de cada uno, de cada persona que atraviesa una situación, y permite afrontar las situaciones personales con ayuda del terapeuta sin etiquetas diagnósticas que limiten al cliente.


Pregunta por tu Análisis Funcional.