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jueves, 25 de septiembre de 2014

Sólo para curiosos: Papeles del psicólogo.

Me he permitido robar el nombre a una de las revistas que edita el colegio, porque creo que este pequeño post se lo merecía más, incluso. Cómo todos los profesionales saben a estas alturas, y algunos no profesionales también, en octubre, acaba el plazo para haberse registrado como Psicólogo General Sanitario. 
Para hacerlo, tenías, por supuesto, que haber sacado la carrera de psicología, tenías que estar colegiado, y que haber hecho un itinerario de formación determinado. Entonces, con toda una masa de papeles, algunos de ellos supérfluos - por ejemplo, por una parte tenías que aportar el título de psicología y por otra un certificado donde la Universidad o el Colegio aseguraban que habías cursado la formación adecuada, lo que implica que tienes el título -te tenías que adscribir a una clínica. 
Lo cierto es que esto afectaba a profesionales que llevan años ejerciendo en un despacho profesional, que puede, incluso, ser su casa. Muchos se han visto haciendo trámites a la carrera. Incluso los profesores que tuve en el Máster, de cuya profesionalidad no dudo, estaban en la misma cola que yo. 
¿Y todo por qué? Porque por razones que aún me resultan misteriosas, los diferentes gobiernos han ido evitando hacer de la psicología una profesión sanitaria. 
El tema de la adscripción a una clínica resulta curioso. ¿Tienen los médicos, fisioterapéutas, nutricionistas, etc. que adscribirse a un centro para ser profesionales sanitarios? No, se da por hecho que lo son. ¿Por qué la psicología ha sido maltratada? Pues no estoy seguro, supongo que por la misma razón que hay coaches(*) que pretenden curar fobias, y que hay quien echa las cartas y se anuncia en las mismas páginas que los psicólogos.
El decano del colegio de Madrid, después de una dura batalla, ha conseguido negociar una solución con sanidad que ha permitido reconducir la situación, al menos hasta cierto punto. Desde esta página, GRACIAS. Aunque ya no me resultara necesario personalmente, considero que merece reconocimiento, y que en ocasiones como estas, merece mucho la pena tener un colegio que te avale y te defienda a brazo partido.






(*)Con todos mis respetos para los coaches que SI respetan su código deontológico. Yo mismo tengo formación en coaching, ejerzo como coach literario, y considero que son dos disciplinas complementarias.

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