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martes, 24 de marzo de 2015

Cómo estudiar





De un tiempo a esta parte me he estado ocupando de estudiantes con problemas de rendimiento. Generalizar en estos casos me parece un discurso muy pobre, sin embargo,  antes de pasar a comentar los resultados de un estudio en el que se han probado varias técnicas de estudio (valga la redundancia) para comprobar su eficacia real, me detendré en asuntos preliminares.

Las "pérdidas" de rendimiento bruscas son raras, a menos que vayan asociadas a situaciones que el estudiante está atravesando. Es mi labor, en conjunto con padres y tutores  descubrir en que aguas está nadando el estudiante (cuando estos participan o son hechos partícipes, cosa que depende a su vez de factores como la edad del estudiante,
el tipo de centro, etc.). Hay casos parecidos, agrupables quizás, pero es raro encontrar dos iguales. Lo que sí es cierto, es que de haber una pérdida de rendimiento importante hay que examinar los factores: vida familiar, vida social o salud, son sólo algunos de ellos. Algunas preguntas son: ¿Qué ha cambiado? ¿Está bien la familia? ¿Está habiendo acoso u otros problemas sociales? (Atención a las señales) ¿Ha habido algún cambio en el grupo de amigos? ¿Hay alguien nuevo en la vida de la persona sujeto de consulta? ¿Hay problemas de salud, directos o indirectos que puedan estar afectando? 

Por supuesto la respuesta a estas preguntas es muy directa, pero puede darse una falta de identificación de estos factores, o puede que no quieran revelarse. Ahí la alianza que el especialista ha de establecer, es esencial. 

Existen otros factores implicados:
  • El estilo de aprendizaje - que no de estudio - y su relación con las materias y la manera en la que son impartidas: con cambios según los textos, se habla de (cito a Despins, concretamente, por si alguien desea buscar más información) Intuitivo y divergente; Experimentador, sintético, y creativo; Analítico y formal; Práctico y convergente. También hay agrupaciones según el canal preferido: auditivo, visual, kinestésico... siempre que sea posible deberíamos acoplar el estilo de aprendizaje y la materia. Para ello, utilizar técnicas de presentación de la información más creativas, puede ser interesante: mapas conceptuales, mapas mentales, infografía...
  • La base existente: las matemáticas  -es el caso en el que más sucede, aunque en los idiomas tampoco es raro- suelen hacer pasar situaciones difíciles a muchos estudiantes. En ocasiones es cierto que falta la "base". La música se puede tocar de oído, pero leer una partitura sin formación se me antoja imposible. Las matemáticas no son diferentes a la música en ese sentido. Hace poco alguien me regaló una frase de un catedrático "mirad a las ecuaciones con cariño". ¿Eres de los que puede decir que lo hace? Si es que no, probablemente te falten base, método, y te estés metiendo en un círculo vicioso.
  • El círculo vicioso frustración->mayor bajada de rendimiento. Ocurre con muchos estudiantes. Se creen incapaces de aprobar una asignatura y se frustran con los malos resultados. La frustración en lugar de motivar (aunque hay profesores que parece que se olvidan de esto) suele desmotivar y ocupar recursos muy valiosos en el procesador (cerebro) del estudiante. No queda más remedio que desarrollar nuestra resistencia a la frustración.
  • La falta de práctica. No basta con "entender" (aunque es esencial, ¿no?) Si alguien nos dijera que por haber visto a Nadal jugar al tenis, ya estamos capacitados para hacer lo mismo, nos reiríamos. La práctica es imprescindible, ya sea resolviendo problemas, haciendo una exposición oral, etc. Sin embargo, la forma en la que estructuramos nuestra práctica es esencial. Contra la práctica "seguida" (aprendo a resolver ecuaciones de segundo grado y esa tarde me toca hacer deberes hasta que me den nauseas) está la práctica distribuida. A nadie se le ocurriría empezar a correr por primera vez y hacer una Maratón el mismo día, ¿no? (Salvo a Forrest, claro)
  • La pésima gestión del tiempo. Este factor es un clásico. Llegar al examen con la mitad de la materia leída (podría contar mil anécdotas escuchadas a la puerta de exámenes a los que he acudido) No haber podido hacer los ejercicios, que se solapen dos materias. Esforzarse más en la que peor se lleva olvidando otra por el camino. Permitir que los "ladrones de tiempo" invadan mi casa y me pillen sin alarmas. Hay mucho que hacer para cuidar el tiempo, incluido un análisis del archiconocido procrastinar.
  • La falta de concentración. "Cuando cuesta leer más de ciento cuarenta caracteres, sabes que te has pasado con las redes sociales", me dijo un conocido. Querer es poder. Poner el cartel de ocupado y dejar el móvil en silencio y sin vibración, a menos que seamos médicos, bomberos o policías, no suele ser peligroso, en especial si se advierte. Para la concentración recomendaría técnicas como la de Pomodoro, o el uso de "símbolos" que nos recuerden que hay que estar concentrado (Las técnicas cognitivo-conductuales suelen dar buenos resultados)


Analizados estos factores, que no son únicos, pero sí relevantes solos o en combinación en muchos casos, voy a permitirme comentar que, en el estudio mencionado arriba, las dos únicas técnicas de estudio que salieron realmente bien paradas fueron:
  • El auto-test.
  • La practica distribuida.


Sé que no es muy sorprendente pero, curiosamente, resumir, nemotecnias y releer, técnicas tan tradicionales o más que las dos listadas, salieron relativamente mal paradas. Subrayar, quedó como mediocre. Cierto es que las técnicas de estudio, no se pueden agotar en las mencionadas (o sí, aunque el artículo está en inglés, sería un curioso desafío para quien pueda y quiera obtener nuevas técnicas no listadas) 

Es importante, por lo tanto, hacer un "análisis funcional" del estudiante en concreto, de sus métodos, herramientas, estilo, personalidad (siempre insisto: no es fácil nadar contracorriente) para establecer la estrategia. 

Para más información o comenzar a trabajar en un caso concreto, puedes contactar conmigo.


PD: Hoy en un periódico he leído un titular sobre "siete técnicas de estudio", y realmente, sólo dos o tres podrían catalogarse como tal... ¿y el resto? Pues eran, efectivamente, maneras de presentar la información, concentrarse, o de gestionar el tiempo. En el futuro expondré algunas de esas técnicas, junto con técnicas de ordenación. La psicología en aplicación práctica es eso... práctica.




1 comentario:

  1. Muy interesante!! Mi hijo tiene problemas con los estudios desde que llegó a bachillerato y la verdad es que nunca había pensado en recurrir a un terapeuta. Leyendo tu artículo me he dado cuenta de que puede ser lo que necesita mi hijo. Gracias.

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